Trabajamos el lunes, el martes, el miércoles, el jueves, el viernes (y hasta el sábado a veces). Y la siguiente semana lo mismo: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, (y tal vez sábado) trabajando. Y así transcurre nuestra vida: con dos únicos días (o tal vez uno)para disfrutar plenamente de nuestro tiempo libre. Por suerte en nuestro calendario existen fechas que nos permiten alargar este maravilloso tiempo y en lugar de un día o dos disponemos de 3 y hasta 4 días de libre albedrio y gozo. Y al suceder esto es cuando podemos pronunciar las palabras mágicas: ¡¡Me voy de puente!!